18 de octubre de 2018

5 accidentes en moto comunes en la ciudad y cómo evitarlos


Queramos o no a veces al circular en moto nos podemos encontrar con alguna que otra situación de peligro, pero si las conocemos y sabemos cómo son será más fácil evitarlas. Lo mismo pasa con los accidentes en moto más comunes en carretera.

En la ciudad hay muchos otros vehículos a nuestro alrededor por lo que debemos extremar nuestra precaución. Saber cómo circular en moto en la ciudad nos puede ahorrar más de un susto, pero aun así nunca estamos solos y debemos estar preparados para posibles contratiempos.

Incluso en ciudad no olvides contar siempre con un buen equipamiento de motorista, y recuerda que en moto es fundamental hacerse ver, por eso un equipamiento con ropa y casco llamativos siempre estarán a favor de nuestra propia seguridad.

A los siguientes consejos has de sumar una regla de oro: si consumes alcohol, ¡la moto ni la arranques!


01 Un automóvil gira a la izquierda frente a ti
¿Te suena de algo la frase "Perdona, no te había visto"? Es la situación más común entre automóviles y motoristas, y muchas veces como resultado de quienes de pronto realizan un cambio de dirección repentino. Seguramente haya mirado, pero habrá mirado buscando un automóvil, no una moto, y por eso no te habrá visto.

Cómo evitarlo:
Hay que estar muy atento para aprender a leer las posibles trampas que otros nos ponen en nuestro camino y saber cómo situarse al circular en moto. Cuando desarrollas este sexto sentido puedes llegar a prever lo que va a pasar, es una capacidad que puedes entrenar día a día.


02 Un automóvil cambia de carril junto a ti
Vas circulando por la ciudad, dentro del tráfico urbano, y el automóvil que está a tu altura en el carril contiguo se cambia de carril invadiendo el espacio que tú ocupas. Una moto es pequeña y puede que estés justo en uno de sus puntos ciegos.

Cómo evitarlo:
Ten muy en cuenta cómo situarte al circular en la ciudad, eso puede salvarte de muchos sustos, pero sobre todo aprende a situarte para ver y ser visto. Hay varios trucos que te pueden ayudar también: atento a los intermitentes de los otros vehículos, a las miradas de sus conductores, a las ruedas que giran y a la velocidad del tráfico, si todos los carriles están parados menos el tuyo todos querrán estar en él, no dudes que más de uno está deseando dar un volantazo para invadir tu espacio, tienes que estar prevenido para ello.


03 Un automóvil te golpea por detrás
Paras por ejemplo en un semáforo, o por cualquier imprevisto, y el vehículo que te sigue no se percata de que te has detenido y te golpea por detrás.

Cómo evitarlo:
Cuando te detengas en medio de una calle o una carretera has de hacerlo de la manera más segura posible. Si te detienes frente a un semáforo o en un paso de peatones nunca lo hagas en el centro de un carril, sitúate a un lado o a otro, o pegado a la acera, así evitarás que si un vehículo te lleve por delante si se despista. También puedes colocarte frente a otros vehículos que ya estén detenidos para usarlos como escudos. Saber cómo frenar y cómo detenerse es fundamental para tu seguridad en la ciudad.

04 Un automóvil abre la puerta frente a ti
Circulas por la ciudad, demasiado pegado a una fila de vehículos que están parados a un lado, y de pronto uno de ellos abre una de sus puertas. Para cuando te das cuenta ya has impactado contra ella.

Cómo evitarlo:
El primer consejo es sencillo ¡no circules jamás pegado a automóviles que están parados! Es muy posible que dentro de ellos haya alguien que se disponga a salir y no siempre se mira si viene alguien antes de abrir la puerta. Si por alguna razón te sucede frena tan fuerte como puedas, incluso cuando la colisión es inevitable por poco que consigas reducir la velocidad ya habrás ganado algo. En moto ten muy en cuenta a los peatones que te rodean, nunca sabes cuándo pueden aparecer en tu camino.

05 Las trampas urbanas

Empieza a llover, las calles se mojan y con ellas la pintura de los pasos de peatones. Pasas sobre uno de ellos tomando un cambio de dirección y cuando te das cuenta las ruedas de tu moto han resbalado y estás en el suelo.

Cómo evitarlo:
Evita siempre cualquier trampa urbana, ya sea la pintura de un paso de peatones, la pintura de las indicaciones de tráfico, las tapas metálicas, las rejillas de ventilación, las manchas de aceite y cualquier otro elemento que te pueda poner en peligro.

16 de octubre de 2018

¿Cambiarías tu auto por una bicicleta?


Las calles son el gran invento de la cultura urbana pues permiten desplazarse de un lado a otro. La desgracia de la ciudad moderna es que éstas han perdido su sentido original y, de ser en un principio vías destinadas a las personas en tránsito, hoy se piensan casi exclusivamente en función de los vehículos automotores, señala el profesor Javier Delgado Campos, quien dirige el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM.

“Estamos en un laberinto de difícil salida, como advirtió el historiador Lewis Mumford, quien intentó descifrar cómo estos espacios públicos desviaron su propósito y detectó que, en algún momento de los años 40 del siglo pasado, las urbes crecieron al grado de no poderse recorrer más a pie y se planteó al auto privado como una herramienta para que la gente siguiera haciendo su vida como antes, sólo que ahora recorriendo distancias mayores. No obstante, el resultado fue otro: al final no fueron las personas quienes se adaptaron a las ciudades, sino las ciudades las que se adaptaron a los automóviles”.

Es en esta lógica que se achican banquetas para ampliar vialidades, se levantan segundos pisos en vez de arborizar, se prefiere construir túneles y autopistas urbanas a mobiliarios para hacer más amigables los paseos en el exterior y se ponen estacionamientos en sitios que bien podrían ser parques o puntos de convivencia.

Destruimos nuestros vecindarios en favor del tránsito vehicular y, lo paradójico es que, de todas las modalidades de transportación citadina, los autos particulares son los que mueven al menor número de individuos.

“De todos los recorridos realizados en la capital, sólo una quinta parte se hace en este tipo de vehículos (la cifra oscila entre el 19 y el 21 por ciento), es decir, se trata de un medio usado por un porcentaje bajo de la población, mientras que los grandes volúmenes se movilizan en colectivos. Sin embargo, este predominio del automóvil se mantiene porque hay gente dispuesta a pagarlo y por la existencia de una política pública que, explícitamente, atiende a ese sector social y económico, no porque sea necesario”.

El 21 de septiembre, ciclistas se dieron cita en puentes peatonales de algunas de las avenidas más proclives a embotellamientos, como el Viaducto Miguel Alemán, y desde lo alto desplegaron mantas con la leyenda: “En bici ya hubieras llegado”, a fin de evidenciar un hecho que sorprende a muchos: en la Ciudad de México la velocidad media de un auto es de 12 km/h, mientras que el de una bicicleta es de 16.4 kilómetros por hora. Ante esto, hubo conductores que desde las redes manifestaron su reticencia a soltar el volante con frases del estilo “¿y si viajo con mis padres enfermos o si voy con mis hijos?”.

No obstante, aunque estas eventualidades pueden darse, el uso compartido no es lo usual en la mayoría de los casos, agrega el director del PUEC. “Los números revelan que el promedio de pasajeros por automóvil en la CDMX es de 1.4, ni siquiera llega a las dos personas. Quizá es tiempo de repensar las cosas”.

¿Puede haber una ciudad sin automóviles?
Para el doctor Delgado es ingenuo creer que podemos deshacernos de todos los automóviles, pero pensar en menos sí es factible. “Deberíamos determinar el número máximo que puede circular por nuestras calles sin ocasionar tantos problemas. Sin embargo, esto es difícil de establecer porque, de entrada, carecemos de un censo creíble, real y verificado de cuántos autos hay en la ciudad”.

Según datos del INEGI de 2017, tan sólo el número de vehículos de motor en circulación registrados en la CDMX (sin contar área conurbada) es de cinco millones 475 mil 215, para una población de ocho millones 918 mil 653 habitantes, lo que da un total de 1.87 individuos por vehículo. “Y si cortamos ese número a la mitad o a poco menos, ¿qué pasaría?”, pregunta el académico.

De entrada —argumenta—, sistemas como el Metro o los autobuses colapsarían si, de golpe, millones más demandan el servicio, aunque en vez de desalentar, esto debería incentivar un replanteamiento de las políticas públicas y una mayor inversión en transporte colectivo, no sólo para que sea más confortable, sino para que los sitios de ascenso y descenso estén más cerca del destino de cada ciudadano.

A decir del profesor Delgado, el último punto muestra que incluso la infraestructura destinada a la movilidad no contempla del todo las necesidades de los usuarios.

“Recién apareció el Estudio Origen-Destino De La ZMVM 2017, colaboración entre el INEGI y el Instituto de Ingeniería de la UNAM, y ahí se muestra algo hasta hace poco soslayado: la enorme cantidad de recorridos a pie. Esto no sorprende si consideramos que para ir a la estación de Metro o a la parada de autobús más cercana debemos caminar, en promedio, 400 u 800 metros. Estos tramos de viaje contrastan con los 200 metros que se recorren en países de Europa o Estados Unidos”.

A esto se suman hechos que muestran cómo el auto se ha apropiado de espacios que deberían garantizar el tránsito seguro de los viandantes. “No sólo son las distancias recorridas a pie; basta salir de alguna de las estaciones de la Línea 2, en avenida Tlalpan, y observar las banquetitas de dos metros de ancho, usadas para el desahogo de una media que va de los 11 mil a 20 mil pasajeros por día. Parece obvio, pero aquí no se consideró el flujo de peatones que caminan muy cerca de bólidos que pasan a muy alta velocidad”.

Sobre este punto el arquitecto subraya que no es cuestión de capricho, pues hay criterios técnicos que especifican la amplitud óptima de una acera, entre otros aspectos. “Las calles son espacios urbanos y, por lo mismo, en ellas también inciden consideraciones de índole social y económico, y eso complica el panorama. De ahí que cada vez sea más frecuente echar mano de la Teoría de la Complejidad a la hora de abordar estos asuntos”.

Un asunto complejo
A Walt Whitman se le atribuye la frase: “La ciudad es la obra más importante del hombre, lo reúne todo y nada que se refiera al hombre le es ajeno” y, para el profesor Delgado esta descripción retrata la mejor forma de abordar y de entender las problemáticas citadinas.

“El urbanismo conjuga muchos saberes: ingeniería, sociología, antropología o psicología, por enumerar algunos. Debido a que toda disciplina tiene una metodología propia, cada una puede entender un mismo fenómeno de manera distinta, de ahí la importancia de interactuar y considerar que lidiamos con temáticas complejas”.

Por ejemplo, en el renglón automotriz convergen diversos aspectos, como el trazo de las vialidades, los intereses y fuentes de empleo que dicha esta industria genera, el hecho de que los automóviles particulares mexicanos generan una quinta parte de las emisiones de CO2 del país (según datos del ITDP) e incluso hasta el símbolo de estatus que estos vehículos y sus marcas representan, entre otros.

“Decir complejo es reconocer que los procesos sociales y urbanos no se puedan describir como un simple caso de causa-efecto. Para las ciencias físicas, si sostengo una taza y la suelto, indefectiblemente se precipitará al suelo. Pero sí hiciéramos un símil, en ciencias sociales la taza bien podría caer hacia arriba porque aquí no trabajamos con leyes como la de la gravedad, sino con personas y procesos históricos y culturales que, en ciertas circunstancias, pueden funcionar en un sentido y, si éstas cambian, en otro”.

Ya en el siglo XIX —apunta el doctor Delgado— Marx introdujo el concepto de dialéctica para abordar asuntos sin relación de causa-efecto reactivo, es decir, en los que no se repite un resultado. No obstante, es hasta los años 80 del siglo XX cuando el Nobel belga de origen ruso, Ilya Prigogine, le da un empujón definitivo a esta idea de lo complejo como una manera de analizar ya no sólo procesos sociales, físicos y materiales, sino también sus interrelaciones.

“Si queremos apreciar un paisaje lo más amplio posible, quienes nos dedicamos al urbanismo debemos incorporar todos los conocimientos capaces de decirnos algo útil o revelador, de ahí que le apostemos a la complejidad. A fin de cuentas, ¿qué actividad de una urbe no requiere la explicación de diversos especialistas?, o, en otras palabras, ¿qué saber no tiene que ver con la ciudad?”.

Fuente: UNAM GLOBAL

Como escoger el mejor casco de motociclista


Como sabes, el casco es el elemento más importante del equipamiento para el motorista. No importa que en tu país o estado el uso del casco no sea obligatorio, es de sentido común utilizar siempre un casco que te aporte la seguridad necesaria.

Hay diferentes tipos de cascos para diferentes tipos de motos o necesidades. El primer paso es plantearse ¿Qué uso le voy a dar a mi casco? ¿Voy a viajar con él?

¿Sólo lo voy a utilizar en ciudad? ¿Busco un casco deportivo? Para eso es fundamental saber qué tipo de casco necesitas. 

Primeros pasos para elegir bien
Define primero qué tipo de casco es el que más se adapta a tus necesidades y entonces será momento de escoger. El mercado ofrece multitud de opciones, pero comienza eligiendo sólo entre cascos homologados.

Como con las motos, cuidado con los amores a primera vista. Un diseño atractivo no siempre significa una buena calidad, ten en cuenta que estamos hablando de la seguridad de tu cabeza, así que presta especial atención y no te conformes con cualquier cosa. Si buscas un casco deportivo te interesará un casco ligero, mientras que si quieres viajar con él necesitarás un casco que haga poco ruido.

Exige un mínimo de calidad y, a partir de ahí, entrará el criterio de los que te parezcan estéticamente atractivos, no antes. Entonces es momento de empezar a probarte cascos.

Y además, no olvides que las propiedades de los materiales de los cascos caducan. 

La importancia de la talla
Elegir la talla correcta es fundamental. Como no hay ciencias exactas porque cada fabricante puede variar, la mejor manera de comprobarlo es probar y probar uno detrás de otro, hasta encontrar el más apropiado basándote en tus sensaciones.
Un casco siempre debe apretar pero sin llegar a molestar.

Con el casco puesto mueve la cabeza de lado a lado rápidamente para comprobar que no se mueve, y si crees que te está demasiado ajustado permanece con él 10 minutos puesto, si tras ese tiempo no tienes molestias probablemente no sea demasiado pequeño para ti. Ten en cuenta además que el acolchado de los pómulos con el tiempo cederá y presionará menos.

Hay modelos más confortables que otros, no acuses un diseño incómodo a una talla demasiado pequeña. Ten en cuenta que un casco demasiado holgado pierde propiedades de protección en caso de impacto, así que dedica el tiempo necesario a definir tu talla correctamente.

Para saber por dónde empezar mídete la cabeza con una cinta métrica, rodeando la frente por encima de las cejas y las orejas, y después echa un vistazo a la tabla orientativa que aquí te ofrecemos.

Si usas gafas o lentes, aunque sean de sol, es importante que te pruebes el casco con tus gafas o lentes puestas, si no lo compruebas después podrás descubrir que te rozan o hacen daño.

Por eso, como ya hemos dicho, probar, probar y probar es la única manera de dar con el casco que mejor se adapta a tu cabeza. 

El diseño de un casco
Aunque parezca no necesario decirlo ¡elige un casco que te guste! Pero si además el diseño de tu casco es en tonos claros o llamativos, mucho mejor. Las motos somos poco visibles y cuanto más se nos vea mucho mejor, incluso los hay con elementos reflectantes y de colores fluorescentes. Es una buena medida para hacerse ver en moto y aumentar nuestra seguridad.

Un color claro, además de hacernos más fáciles de ver, nos previene del calor bajo el sol mejor que los cascos de diseños oscuros. Tenlo también en cuenta al hacer tu elección. 

Otro elemento importante es la ventilación de un casco. Las aperturas de entrada y salida de aire permiten el flujo de aire fresco. No ya sólo para respirar, sino para airear la propia cabeza. No descuides este detalle, un casco bien elegido te puede ayudar a disminuir el calor en moto.

Para conocer en profundidad cómo está compuesto un casco no te pierdas el artículo La seguridad de un casco y no olvides todo lo que necesitas saber sobre cascos de moto.

Chicas Bicimotos











11 de octubre de 2018

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